miércoles, 31 de agosto de 2016

¿Por qué perdemos la calma?


Simple, por la forma en la que evaluamos lo que nos ocurre, es decir debido a nuestros pensamientos y creencias.

EL PAPEL DE LOS PENSAMIENTOS:

Creencias que nos llevan a reaccionar en forma contraproducente  
Exigencias:
  • Mantenemos una actitud exigente ante el comportamiento irracional de otras personas y creer de forma rígida que si no actúa como esperamos debe de ser castigado por ello. 
  • Mantenemos una actitud exigente hacia nosotros mismos difíciles o imposibles de conseguir por lo que si nos las conseguimos nos sentimos culpables.
  • Si nos convencemos de que nuestras emociones dependen principalmente de lo que pensamos y de lo que hacemos nos sentiremos más responsables de ellas y será más probable que aprendamos a manejarlas. 
 Pensamiento catastrofista:
  • Tendencia a exagerar la probabilidad de que ocurra lo que temes y las consecuencias negativas que tendría si ocurriese, y a minimizar la capacidad de manejar la situación en forma conveniente.
  • Este tipo de pensamiento puede llegar a fomentar actitudes irracionales en los demás, al convertirse en “profecías autocumplidas”.
 Racionalización-minimización:
  • Tendencia a minimizar o negar tus problemas y tus legítimos deseos y preferencias
  • También se puede convertir en “profecía autocumplida” si  creemos que no podemos aprender a manejar mejor el comportamiento racional de alguien por minimizar nuestra capacidad de afrontamiento
Otros pensamientos contraproducentes:   Etiquetas negativas, Atribuir malas intenciones sin base suficiente, Pagar con la misma moneda o Errores de atribución.

En el siguiente post, os contaré que técnicas podemos utilizar para afrontar estos comportamientos.
¡Qué tengáis un buen día!

A.M.J.

martes, 30 de agosto de 2016

¿Cómo podemos afrontar el comportamiento irracional de otras personas?


Las personas difíciles son aquellas que tienen actitudes irracionales frecuentes, intensas y duraderas. A veces podemos escapar de ellas, pero la mayoría de las veces no podemos, ya sea porque se trata de un jefe o un familiar cercano…

Existen varios tipos de personas difíciles:
·         Irascibles:
o    Se enfadan con mucha frecuencia e intensidad. 
o    Magnifican cualquier fallo de los demás.
o   Se quejan constantemente.
o   Interpretan negativamente cualquier conducta neutra.
o   Les cuesta considerar otros puntos de vista.
o   No aceptan críticas y actúan de manera defensiva y hostil ante las mismas. 
·         Pasivos agresivos:
o    Mantienen una actitud hostil pero encubierta.
o    Se comportan de manera perjudicial para quienes les rodean pero simulan que no se han dado cuenta o lo hacen en contra de su voluntad.
o   Suelen mostrarse malhumorados y huraños y son poco asertivos. 
·         Las que maltratan a los demás o disfrutan haciéndoles daño:
o    Algunas son “lobos disfrazados de corderos”.
o   Encuentran a sus víctimas desprevenidas y pueden usar su poder de convicción sobre otras personas, para ponerlas en contra de aquellas a la que quieren hacer daño. 
·         Tramposas:
o   El tramposo tiende a conseguir sus objetivos sin respetar a los demás, haciendo cualquier cosa para conseguirlos.
o   Para ellas el fin siempre justifica los medios y lo importante es ganar.
o   Creen que son más inteligentes que los demás por actuar así. 
·         Críticas:
o    Están pendientes de cualquier fallo o déficit que puedan encontrar en los demás y se encargan de decírselo al interesado y a cualquiera que les escuche.
o    Con ellos mismos son poco críticos.
·         Comodones:
o    Tienden a hacer siempre lo que les apetece en el momento, sin tener en cuenta los perjuicios que pueda acarrearles a los demás y a ellos mismos, a medio y a largo plazo.
o    Adoptan la posición de máxima comodidad sin reconocer que para conseguir determinados objetivos, no siempre podemos hacer los que nos apetece. 

·         Las que tienden a hacerse las víctimas:
o   Perciben la realidad en forma distorsionada, culpando a los otros de sus problemas, comportamientos autodestructivos e infelicidad.
o   Algunos se quejan de lo mucho que han hecho o han renunciado por los demás.


RESPUESTAS POSIBLES AL COMPORTAMIENTO IRRACIONAL DE OTRAS PERSONAS: 

Existen tres formas de reaccionar ante estos comportamientos: Agresiva, inhibida o asertiva:
o   La agresiva: Les atacamos rechazándoles globalmente como personas odiosas, les condenamos. Lo interpretamos como un ataque y contraatacamos enfurecidos. Como consecuencia puede ocurrir que: El otro puede creer que somos irracionales.  Damos mala imagen a otras personas. Dejamos que el otro determine nuestro comportamiento.  
o   La inhibida: Nos sometemos a sus exigencias o manipulaciones o nos alejamos a pesar de que nos perjudique.  Como consecuencia no afrontamos eficazmente los problemas interpersonales. Nos obstaculiza a la consecución de nuestros deseos y preferencias. Facilita que se aprovechen de nosotros. Y perjudica al otro porque lo hará más veces. 
o   La asertiva: Buscamos el momento oportuno para hablarlo y la forma adecuada para evitar que nos sigan molestando. Diferenciamos el comportamiento no deseable y la persona en sí. Defendemos nuestros derechos sin atacar al otro. Mostramos pensamientos y sentimientos. Como consecuencia  afrontamos el problema. Conseguimos nuestros deseos y preferencias. Favorecemos el futuro comportamiento del otro y favorecemos el modelado de otras personas. 
La respuesta asertiva es la que mejores consecuencias positivas nos aporta pero la dificultad en usarla radica en que nos cuesta mantener la calma ante una conducta irracional. Es por ello, que es muy importante que aprendamos a mantener la calma para ayudar a tranquilizar a la otra persona.
¡Que creéis un buen día! :)
Anaís Martínez Jimeno.

lunes, 29 de agosto de 2016

¿Criticas demasiado?




Ciertamente, para criticar a una persona, solo basta con una mala mirada o un gesto. La crítica se define como el comentario que hacemos de alguien sin ninguna contemplación. Puede ser una crítica constructiva o una destructiva, ( la buena y la mala), entre estas dos, observamos que el 90% suele ser una mala crítica.

Cuando condenas a los demás, ese sentimiento se expande en todas las direcciones, y puede incluso salpicarte a ti. Es más, lo que más juzgamos de los demás son nuestras propias negatividades proyectadas hacia afuera.
La mayoría de nosotros emitimos estos juicios con facilidad. Al hacerlo, sentimos una cierta satisfacción que nos hace sentirnos superiores.
Las personas que se dedican a juzgar a los demás, generalmente:
  • Suelen detestar gran parte de su vida y por eso intentan intoxicar a los demás con sus juicios.
  • No se sienten satisfechos con lo que hacen
  • Se sienten atormentados por ciertas decisiones tomadas
  • Se irritan con facilidad
¿Cómo podemos emitir juicios no dañinos?
Pues para conseguir esto debemos propiciar un cambio. Las críticas están unidas a la intimidad emocional, es decir, cuanto más cercanos somos a alguien, más probabilidad hay de encontrar cosas suyas que nos desagradan.
Las críticas formuladas con comprensión y respeto fomentan el cambio, y si además el que las recibe se muestra abierto y con ganas de aprender, pueden fortalecer la relación.

¿Cómo podemos dejar de juzgar a los demás?
  • Haz una pausa cuando tengas un pensamiento prejuicioso:   Esto te ayudara a aprender a ponerles freno, ya que son automáticos. Deberás analizarlos y ver por qué te molestan tanto.
  • Desafía a tu pensamiento:  Una vez que ya lo has reconocido, deberás desafiarlo. Para ello debes pensar en las suposiciones que haces sobre las personas. Por ejemplo: al pensar "No puedo creer que ella deje que su hijo salga así de la casa" estás asumiendo que esa mujer es una mala madre o que no se preocupa por su hijo. Sin embargo, en realidad es posible que la madre haya tenido una inusual y ajetreada mañana, y se sienta avergonzada de que su hijo use una camiseta con una mancha o él tenga el cabello desordenado.
  • Trata de entender: Encuentra en tu interior una manera de excusar tu comportamiento y de justificar esa situación.
  • Identifica las fortalezas de esa persona. Al pensar en las cosas que te gustan, dejarás de juzgarla y aprender a apreciarla.
  • Busca como lograr tus metas. Como hemos dicho antes, los prejuicios son las debilidades proyectadas hacia afuera. Por lo tanto centrarte en alcanzar tus metas, te llevará a estar menos atento de los fallos de los demás y concentrado en tus objetivos.
Recuerda que el respeto es la clave de toda relación.
M.M.F
Psycospirity





viernes, 26 de agosto de 2016

LOS 10 HÁBITOS DE LAS PAREJAS FELICES

El doctor Mark Goulston (http://peru.com/noticias-de-markgoulston-135259?pid=6), psiquiatra, consultor empresarial y conferencista internacional, propone algunos consejos para mejorar la vida en pareja. Si bien no existe un secreto mágico para lograrlo, Goulston (http://peru.com/noticias-de-mark-goulston-135259?pid=6) plantea que su experiencia le ha hecho notar que las parejas más felices suelen tener ciertos hábitos que contribuyen a su bienestar.

1. Van a la cama al mismo tiempo. Según Goulston (http://peru.com/noticiasde-mark-goulston-135259?pid=6), las parejas felices suelen resistir a la tentación de ir a acostarse en diferentes momentos. “Van a la cama al mismo tiempo, incluso si uno de los dos se levanta luego para hacer cosas mientras su pareja duerme”, dice.
2. Cultivan intereses comunes. Cuando la pasión baja sus niveles, es común que las parejas se den cuenta que tienen pocos intereses en común. Por ello, no hay que restarle importancia a las actividades que pueden desarrollar y disfrutar en conjunto, dice el experto.
3. Caminan de la mano o van uno al lado del otro. En lugar de que uno de los dos se vaya quedando atrás porque camina más lento o se detiene a ver algo, Goulston recomienda andar cómodamente al lado de la pareja, y mejor aún si se toman la mano. Si uno quiere parar a observar alguna cosa, es mejor hacerlo juntos, o se pierde el sentido de compañía.
4. Confían y perdonan. En los desacuerdos o discusiones rutinarias que no llegan a resolución, las parejas felices no se desgastan, se perdonan mutuamente y confían el uno en el otro, en lugar de guardar rencor y mantenerse de mala gana en la relación.
5. Se centran más en lo que su pareja hace bien que en lo que hace mal. Si comienzas a buscar cosas malas en tu pareja, siempre encontrarás algo. Si haces lo contrario, es decir, buscas lo bueno, también hallarás cosas. “Todo depende de lo que quieres buscar. Las parejas felices acentúan lo positivo”, dice el experto.
6. Se abrazan al reencontrarse después del trabajo o actividades. “Nuestra piel tiene una memoria de “buenas caricias” (amor), “malas caricias” (abuso) y “sin caricias” (descuido). Las parejas que se saludan con un abrazo mantienen su piel bañada por “buenas caricias”, afirma Mark.
7. Dicen “te amo” y “que tengas un buen día” todas las mañanas. Es una manera de cultivar la paciencia y la tolerancia, pues es una buena forma de empezar un día que depara problemas, dificultades y otras molestias que podrían darse en el trabajo.
8. Dicen “Buenas noches” cada noche, independientemente de cómo se sientan. “Esto le dice a tu pareja que, sin importar lo mal que estás con él o ella, aún quieres estar en la relación. Dice que lo que tú y tu pareja tienen es más grande que cualquier incidente perturbador”, explica el psiquiatra.
9. Llaman o envían un pequeño mensaje a su pareja durante el día. Llamar o enviar un pequeño mensaje preguntando cómo va el día del otro, es un hábito de las parejas felices, dice Goulston. Ayuda a mantener la complicidad y conexión aun cuando no se ven, y permite estar más en sintonía cuando se ven después del trabajo. Puedes saber si tu pareja está teniendo un día horrible o tuvo un gran logro que pueden compartir cuando se reencuentren.

10. Se sienten orgullosos de estar con su pareja. A las parejas felices les gusta verse juntos y cuando están en público suelen darse la mano, apoyar su mano sobre el hombro, espalda o rodilla del otro, etc. Muestran la conexión que existe entre ellos, a veces sin darse cuenta.

miércoles, 24 de agosto de 2016

PSICÓPATAS


La psicopatía está presente en una de cada cien personas. La incapacidad de estos personajes para ponerse en el lugar de otras personas, unido a su impulsividad e inclinación hacia el comportamiento violento nos obligan a estar alerta.
Estadísticamente hablando, un uno por ciento de la población total padece psicopatía. Eso quiere decir que durante tu vida te has relacionado y te vas tener que relacionar con un par de ellos.

¿Qué es un psicópata?

El psicópata se caracteriza por su falta de empatía, la incapacidad para ponerse en el lugar de otros, la falta de conciencia y remordimiento, la impulsividad, la irresponsabilidad y la irritabilidad. Todos ellos, factores que nos alentarían a mantenernos fuera de su alcance. Si bien otras de sus características son como señala Vicente Garrido en su libro “El psicópata. Un camaleón en la sociedad” (editado por Algar) su habilidad para encandilar, para seducir, su encanto y su fuerza de convencimiento, al principio antes de que sepamos quienes son realmente su presencia nos puede estimular, pudiendo llegar a pensar que nos encontramos ante una persona interesante... es el denominado glamour del psicópata.
El psicópata es el manipulador por excelencia, gracias a su inteligencia y astucia, consigue enredar a los demás. Para el psicópata lo lógico es la consecución de sus fines. Saben la diferencia entre el bien y el mal, conocen las normas y las leyes, pero simplemente no les importa lo más mínimo. Como no les importan el dolor o el sufrimiento que sus acciones pueden causar en los demás, lo único que es relevante es qué van a sacar ellos de sus acciones. Sin arrepentimientos, ni sentimientos de culpa posteriores, sin miedo ni ansiedad... un perfecto depredador.
Pero entonces, ¿están locos? Tal vez estos fragmentos, ambos recogidos del libro de Vicente Garrido, nos aclaren que el psicópata no presenta un deterioro de la realidad, es decir, saben cuál es la realidad:
“Esta es la esencia de la psicopatía: el sujeto no es un psicótico, no tiene alucinaciones o delirios, no se cree Napoleón ni siente que les persigue la KGB; tampoco tiene crisis de ansiedad o conflictos psicológicos que lo hagan un sujeto neurótico; sin embargo, su mundo emocional es limitado. Él como ser una humano, es un completo “autista”
“El psicópata está libre de alucinaciones y delirios que constituyen los síntomas más espectaculares de la esquizofrenia. Su normalidad aparente, su máscara de cordura, lo hacen por ello más difícil de reconocer, y lógicamente más peligrosos”

¿Qué hacer con los psicópatas?

Según Robert Hare, la psicopatía aparece entre los tres y los cinco años, tanto en familias estables como inestables. Es decir el psicópata puede proceder de cualquier familia. Pero existen distintos grados y no todo psicópata termina convirtiéndose en criminal, aun así, sería preferible no tenerlo ni como jefe, ni como padre, ni como pareja.
La psicopatía no se cura. Al menos hasta el momento no se ha descubierto ninguna terapia eficaz. De hecho, tal y como Robert Hare señala “Se ha intentado todo pero no hay nada que funcione”. Es decir, que desde este punto de vista el panorama es bastante desalentador. Los programas de rehabilitación funcionan al revés para ellos.

Como protegernos de los psicópatas

Nuestro mayor hándicap a la hora de protegernos de un psicópata es nuestra tendencia a pensar que la gente que nos rodea es igual que nosotros. Como dice Robert Hare “tendemos a pensar que la gente es buena, inherentemente buena. Creemos que si les das la oportunidad todo irá bien (…) Y no es así, no es tan fácil”.
Vicente Garrido lo explica de este modo "En cierto sentido los psicópatas juegan con ventaja. Presumen (muchas veces correctamente) que no vamos a creer que en realidad “ellos son así”. Que buscaremos alguna lógica, algo que pueda ayudarnos a caminar por ese sendero de la sinrazón. Pero mientras tanto ellos actúan". Más adelante continua diciendo "el problema no estriba en que el razonamiento lógico este dañado. La lógica existe, aunque sea perversa".
Más allá de las continuas mentiras, manipulaciones y argucias del psicópata, el problema a la hora de enfrentarnos a ellos es nuestra incapacidad para creer que realmente son así. Que no les importamos en absoluto y que no nos ven más que como meros objetos, instrumentos para conseguir sus fines o saciar sus ansias egocéntricas.
El psicópata es demasiado impulsivo, como explica Vicente Garrido “tu mayor ventaja frente a este personaje es tu constancia y tu firmeza. Él es de naturaleza voluble, y no va a matarse por conseguir algo”.
Aunque en definitiva, el mejor consejo es el de mantenernos lo más lejos posible de ellos.




martes, 23 de agosto de 2016

¿Cómo enfrentarse a una entrevista de trabajo?

Sin miedo. Así es como hay que sentarse frente al entrevistador.
El mercado laboral no se encuentra en uno de sus mejores momentos. Las tasas de paro crecen cada día y las oportunidades de acceder a un puesto de trabajo se reducen. Ante esta situación, la competencia entre los profesionales también se hace mucho más dura.
La entrevista puede ser la mejor baza para mostrar todas nuestras actitudes y cualidades. Sólo tenemos unos minutos así que lo mejor es llevarla bien preparada.
Michael Page International, compañía de consultoría especializada en selección de profesionales, explica que lo más importante es tener claro lo que uno busca y, sobre todo, tener paciencia:
"Hoy en día los procesos de búsqueda son mucho más largos y complicados. Las empresas entrevistan a más candidatos y están decididas a encontrar al mejor candidato entre los cientos de currículum que les han llegado"
CONSEJOS DE MICHAEL PAGE:
  1. Transmitir qué somos: En más o menos una hora la empresa va a valorar tu potencial y decidir si eres la persona seleccionada, por lo que es importante ser estructurado, organizado, sincero y convincente. Se trata de explicar qué experiencia tienes, qué puedes aportar a la empresa y no insistir en explicar que cumples todos los requisitos.
  2. Transmitir qué queremos: Cada vez es más habitual que los profesionales se enfrenten al mercado laboral de una forma más abierta. Sin embargo, es imprescindible transmitir lo que uno busca y lo que espera de la compañía con la que ha empezado el proceso de selección. Ante la duda, lo mejor es preguntar al entrevistador y dejar claros los puntos de convergencia que se pueden producir entre trabajador y empresa.
  3. Preparar la entrevista: Igual que preparamos un examen o una ponencia, hay que ir preparado a una entrevista de trabajo. Y no sólo para no enfrentarse a la situación con nervios, sino porque sólo de ésta forma será posible ofrecer exactamente la visión que quieres de ti mismo. Habrá que dejar algo a la improvisación, pero lo justo. 
  4. Motivación: es positivo preguntar por los siguientes pasos y transmitir tu motivación. Sólo llegaremos a nuestro entrevistador si conseguimos demostrar nuestra motivación como algo natural.
  5. Investigar la empresa: A la hora de preparar una entrevista es fundamental recaudar información sobre el puesto: empresa, entorno, funciones, equipo, proyección. Estas cuestiones pueden llegar a definir el interés de una persona. 
  6. Naturalidad: Según los especialistas, una de las primeras características que notan en un candidato es si habla con naturalidad. Esto les resulta de gran utilidad a la hora de identificar el talento y contratar a los mejores candidatos para el puesto.
  7. Salario: En el momento de hablar del salario para el puesto ofertado, mucha gente se siente cohibida. Sin embargo, si no queremos irnos con la duda a casa, lo mejor es preguntarlo directamente. El candidato, tiene que valorar el puesto, la empresa y la proyección que pueda tener. La empresa, por su parte, debería valorar si le ofrece un salario acorde a la experiencia del candidato, sus competencias y su potencial. Si el salario no es acorde a lo hablado, el candidato podría dejar la compañía por otra oportunidad de mejora salarial en un corto plazo de tiempo.


 A.M.J.

viernes, 19 de agosto de 2016

EL SÍNDROME DE SOLOMON


En 1951, el reconocido psicólogo estadounidense Solomon Asch fue a un instituto para realizar una prueba de visión. Al menos eso es lo que les dijo a los 123 jóvenes voluntarios que participaron –sin saberlo– en un experimento sobre la conducta humana en un entorno social. El experimento era muy simple. En una clase de un colegio se juntó a un grupo de siete alumnos, los cuales estaban compinchados con Asch. Mientras, un octavo estudiante entraba en la sala creyendo que el resto de chavales participaban en la misma prueba de visión que él.
Haciéndose pasar por oculista, Asch les mostraba tres líneas verticales de diferentes longitudes, dibujadas junto a una cuarta línea. De izquierda a derecha, la primera y la cuarta medían exactamente lo mismo. Entonces Asch les pedía que dijesen en voz alta cuál de entre las tres líneas verticales era igual a la otra dibujada justo al lado. Y lo organizaba de tal manera que el alumno que hacía de cobaya del experimento siempre respondiera en último lugar, habiendo escuchado la opinión del resto de compañeros.
La conformidad es el proceso por medio del cual los miembros de un grupo social cambian sus pensamientos, decisiones y comportamientos para encajar con la opinión de la mayoría”
La respuesta era tan obvia y sencilla que apenas había lugar para el error. Sin embargo, los siete estudiantes compinchados con Asch respondían uno a uno la misma respuesta incorrecta. Para disimular un poco, se ponían de acuerdo para que uno o dos dieran otra contestación, también errónea. Este ejercicio se repitió 18 veces por cada uno de los 123 voluntarios que participaron en el experimento. A todos ellos se les hizo comparar las mismas cuatro líneas verticales, puestas en distinto orden.
Cabe señalar que solo un 25% de los participantes mantuvo su criterio todas las veces que les preguntaron; el resto se dejó influir y arrastrar al menos en una ocasión por la visión de los demás. Tanto es así, que los alumnos cobayas respondieron incorrectamente más de un tercio de las veces para no ir en contra de la mayoría. Una vez finalizado el experimento, los 123 alumnos voluntarios reconocieron que “distinguían perfectamente qué línea era la correcta, pero que no lo habían dicho en voz alta por miedo a equivocarse, al ridículo o a ser el elemento discordante del grupo”.
A día de hoy, este estudio sigue fascinando a las nuevas generaciones de investigadores de la conducta humana. La conclusión es unánime: estamos mucho más condicionados de lo que creemos. Para muchos, la presión de la sociedad sigue siendo un obstáculo insalvable. El propio Asch se sorprendió al ver lo mucho que se equivocaba al afirmar que los seres humanos somos libres para decidir nuestro propio camino en la vida.
Más allá de este famoso experimento, en la jerga del desarrollo personal se dice que padecemos el síndrome de Solomon cuando tomamos decisiones o adoptamos comportamientos para evitar sobresalir, destacar o brillar en un grupo social determinado. Y también cuando nos boicoteamos para no salir del camino trillado por el que transita la mayoría. De forma inconsciente, muchos tememos llamar la atención en exceso –e incluso triunfar– por miedo a que nuestras virtudes y nuestros logros ofendan a los demás. Esta es la razón por la que en general sentimos un pánico atroz a hablar en público. No en vano, por unos instantes nos convertimos en el centro de atención. Y al exponernos abiertamente, quedamos a merced de lo que la gente pueda pensar de nosotros, dejándonos en una posición de vulnerabilidad.
El síndrome de Solomon pone de manifiesto el lado oscuro de nuestra condición humana. Por una parte, revela nuestra falta de autoestima y de confianza en nosotros mismos, creyendo que nuestro valor como personas depende de lo mucho o lo poco que la gente nos valore. Y por otra, constata una verdad incómoda: que seguimos formando parte de una sociedad en la que se tiende a condenar el talento y el éxito ajenos.

A.M.J.

jueves, 18 de agosto de 2016

¿Las redes sociales fomentan la empatía y reducen el nivel de estrés?


El último experimento del reconocido neuroeconomista Paul J. Zak señala que bastan 10 minutos en Twitter u otra red social para que aumente nuestro nivel de oxitocina, la hormona de la empatía y los lazos sociales.
 Nada de raro que Twitter, una de las redes sociales más populares del momento, haya colapsado después de cada gol en los partidos más esperados del Mundial de Sudáfrica. Claro, en momentos de euforia, lo único que queremos es compartir con otros nuestra emoción y contagiarlos, una tarea que Twitter facilita enormemente.
Pero lo que hoy se investiga es un nuevo efecto: cómo, lejos del estigma de aislamiento y frialdad que persigue a las redes virtuales, relacionarnos a través de éstas nos haría no sólo compartir, sino también experimentar emociones intensas. La responsable sería la oxitocina, una hormona crucial en la empatía y el apego entre los seres humanos y que explica, entre otras cosas, el fuerte lazo entre una madre y sus hijos. 
Pero Paul J. Zak, profesor de economía y uno de los fundadores del Centro de Estudios de Neuroeconomía de la U. de Claremont, en EE.UU., ha llevado el estudio de esta hormona un paso más allá y hace años la promueve como el “pegamento social” que une a las familias, las comunidades y las sociedades. Esta pasión por la oxitocina y por cómo afecta nuestro comportamiento emocional es la que le ha valido el apodo de “Doctor Amor”. Este entusiasmo es el que lo llevó a proponerle al periodista Adam Penenberg un simple experimento para probar la nueva arista de su teoría. Todo lo que el periodista, que escribió la historia para la revista Fast Company, debía hacer, era quedarse solo en una sala, interactuando con otras personas a través de Twitter durante 10 minutos. El resto era esperar.
 Twitter reduce el estrés
Paul Zak relata a La Tercera que Adam llegó a su laboratorio a las ocho de la mañana y que inmediatamente se le extrajo una muestra de 20 ml. de sangre. Durante los próximos 10 minutos se comunicó con sus seguidores en Twitter, escribió respuestas y envió y recibió mensajes directos, o sea, se comportó como el más común y corriente de los twitteros. Pasado este tiempo, el equipo de Zak volvió y le sacó una nueva muestra de sangre, que sería analizada durante las seis semanas siguientes. Dos fueron los resultados más sorprendentes de este experimento: entre la primera medición y la segunda, sus niveles de liberación de las hormonas del estrés, cortisol y ACTH, habían bajado 10,8% y 14,9%, respectivamente, y su producción de oxitocina había aumentado 13,2%. En términos concretos, estos números señalan que la interacción con otros usuarios de la red social había relajado a Penenberg y lo había hecho aumentar su sensación de cercanía con la comunidad. Por supuesto, esta consecuencia social es reconfortante, pero no es lo único: en palabras de Zak, esto podría significar una reducción del riesgo de accidentes cardiovasculares, como infartos cerebrales y al corazón, asociados, según otras investigaciones, a la falta de apoyo social de quienes los padecen. Esta investigación demuestra, en contra de lo que pudiéramos pensar, que a la hora de relacionarnos con otros, no distinguimos entre el contacto real y el que permite la web.
“El cerebro parece ver la interacción virtual como si las personas estuvieran junto a nosotros. Twitter no es diferente en este sentido de otras redes sociales, de modo que es posible que estos resultados sean extrapolables a los que podrían obtenerse en otras, como Facebook o GetGlue”, dice Zak a La Tercera.
 El neuroeconomista afirma que hasta ahora sigue primando el contacto físico, pero que esto es sólo una cuestión de tiempo.
 Más confiables y generosos
Lo que hace que sigamos experimentando más emoción a través del cara a cara es “el ‘ancho de banda’ de esta forma de comunicación, que incluye lenguaje corporal, expresiones faciales e incluso olores, que afectan la información que recogemos de otros”, argumenta el “Doctor Amor”. Con nuevos avances tecnológicos, agrega, las relaciones sociales presenciales podrían ser reemplazadas  por las virtuales, en la medida en que contemos con representaciones humanas más cercanas a la perfección, como hologramas que engañen a nuestro cerebro mejor de lo que hoy lo hacen los mensajes que enviamos a través del computador o los celulares.
La liberación de altos niveles de oxitocina es particularmente evidente en la vida cotidiana de las mujeres y en el comportamiento de los “adictos” a las redes sociales. Por eso, lejos de criticar a quienes no pueden despegarse de los aparatos que les permiten saber qué están haciendo sus amigos, Zak los ve como privilegiados, pues considera que usar redes sociales puede hacernos más proclives a conectarnos con otras personas y liberar oxitocina en la vida real. “Mi investigación ha mostrado que la oxitocina nos hace más confiables y generosos, lo que significa que usar redes sociales puede convertirnos en mejores personas”, concluye.
El valor de sentirse apoyado


Otros estudios refuerzan el lazo entre las redes sociales y el bienestar. Un experimento australiano demostró que las personas con más amigos tenían menos posibilidades de morir en la siguiente década que aquellas con escaso apoyo social. La distancia no fue un factor significativo en la tranquilidad que producía la sensación de sentirse escuchado y apoyado. Otras investigaciones han probado que quienes declaran tener amigos se enferman menos que aquellos que no, sin importar la proximidad física de éstos.

Anaís Martínez Jimeno.

miércoles, 17 de agosto de 2016

¿Qué es el trastorno de ansiedad social?


El trastorno de ansiedad social o fobia social, es una condición psiquiátrica caracterizada por un intenso miedo y evitación de situaciones sociales, sobre todo las que puedan implicar juzgamiento u observación excesiva por parte de los demás, afecta hasta un 13 por ciento de los estadounidenses y los europeos.
La mayoría de las personas nunca reciben tratamiento para el trastorno. Para aquellos que lo hacen, la medicación es el tratamiento más accesible porque hay una escasez de psicoterapeutas entrenados.
El trastorno de ansiedad social suele comenzar en la adolescencia o edad adulta temprana, afecta a hombres y mujeres de igual manera y altera gravemente el funcionamiento diario de una persona al impedir la formación de relaciones, al afectar negativamente en el rendimiento en el trabajo o la escuela y mediante la reducción de la calidad de vida en general, pues es muy limitante. Debido a que afecta a las personas en momentos críticos de su desarrollo social y educativo, puede tener consecuencias importantes y duraderas.
Es importante no confundir éste trastorno con la timidez, pues aunque los síntomas puedan llegar a ser parecidos, la timidez no es patológica y no limita tanto el funcionamiento en la vida diaria de una persona como con la ansiedad social.
“La ansiedad social es algo más que la timidez”, dice Evan Mayo-Wilson, un científico de investigación en el Departamento de Epidemiología en la Escuela Johns Hopkins Bloomberg de Salud Pública. “Las personas con este trastorno pueden experimentar un deterioro severo de rehuir amistades para rechazar las promociones en el trabajo que requieran una mayor interacción social. La buena noticias es que la ansiedad social es tratable. Ahora que sabemos lo que funciona mejor, tenemos que mejorar el acceso a la psicoterapia para los que sufren “.
Algunas características son evitar situaciones como: hablar en público, hablar por teléfono en público, ir a reuniones, fiestas o eventos sociales, ser vistos en público comiendo o bebiendo o interactuar con gente nueva.
También se dan síntomas fisiológicos como: enrojecimiento, alteración del pulso, temblores, sudoración y alteración del ritmo cardiaco y respiratorio.
Antes de seguir leyendo te invito a ver este documental sobre el Trastorno de Ansiedad y las Crisis de Pánico:
Se llevó a cabo una investigación que recopiló y analizó los datos de 101 ensayos clínicos que comparan varios tipos de medicación y terapia, fue una colaboración entre la Escuela Johns Hopkins Bloomberg de Salud Pública de la Universidad de Oxford y la University College de Londres, donde Mayo-Wilson trabajó anteriormente.
Para el estudio, Mayo-Wilson y sus colegas analizaron los datos de 13.164 participantes en 101 ensayos clínicos. Todos los participantes tenían ansiedad social grave y de larga duración, cerca de 9.000 recibieron medicación o una pastilla de placebo, y más de 4.000 recibieron una intervención psicológica. Pocos de los ensayos analizaron la combinación de la medicación con psicoterapia, y no hubo evidencia de que la terapia combinada era mejor que la psicoterapia a solas.
Los datos comparan diferentes tipos de terapia de conversación y encontraron la Terapia cognitivo conductual individual fue la más efectiva.
Los investigadores encontraron que para las personas que no quieren o no tienen acceso a la TCC, los antidepresivos más comúnmente utilizados son: inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) son eficaces. Pero advierten que la medicación puede asociarse con efectos adversos graves, que no funciona en absoluto para muchas personas y que las mejoras en los síntomas no duran después de haber tomado la medicación.
Los investigadores reconocen que la medicación sigue siendo importante, pero dicen que debe ser usada como una terapia de segunda línea para las personas que no responden o no desean la terapia psicológica. El análisis del grupo ya ha dado lugar a una nueva guía las pautas de tratamiento en Reino Unido y Mayo-Wilson dice que podría tener un impacto significativo en la formulación de políticas y en la organización de la atención psiquiátrica en Estados Unidos.
“Mayor inversión en terapias psicológicas mejoraría la calidad de vida, aumentaría la productividad en el trabajo, y reduciría los costos de atención de salud”, dice Mayo-Wilson “Tenemos que mejorar la infraestructura para el tratamiento de problemas de salud mental como la evidencia muestra que deben ser tratados. Necesitamos más programas para capacitar a los médicos, supervisores más experimentados que pueden trabajar con nuevos profesionales, más oficinas, y más personal de apoyo”.

A.M.J.

martes, 16 de agosto de 2016

¿Por qué las críticas nos afectan más que las alabanzas?


No podemos evitarlo. Agradecemos mucho las alabanzas, sí, pero nos duelen mucho más las críticas. Y con mucho más me refiero a que una crítica o comentario negativo es fácilmente recordable durante días, y la alabanza es bastante fugaz en nuestra mente… ¿Os suena la situación? Pues debo comunicaros que ni estáis solos, ni solo os pasa a vosotros, pues es un pensamiento totalmente normal y tiene bases tanto fisiológicas como psicológicas. Al menos así lo afirma Clifford Nass, profesor de comunicación de la Universidad de Stanford.
Recordar más las malas experiencias es psicológicamente normal

Según Nass, es una tendencia general. Aunque algunas personas tienen una visión más positiva, casi todo el mundo recuerda más intensamente y con más detalles las malas situaciones o malos comentarios. Como ya comentó el profesor en el libro “El hombre que mintió a su portátil: ¿Qué nos enseñan las máquinas sobre las relaciones humanas?“, del cuál es co-autor, las emociones negativas implican pensar más, por lo que la información se procesa más a fondo que los eventos positivos. Por ello, tenemos tendencia a darle vueltas a los acontecimientos o comentarios desagradables respecto a los felices.
Por su parte, Roy F. Baumeister, profesor de psicología social de la Universidad Estatal de Florida, también habló de esta situación en un artículo de 2001 publicado en The Review of General Psychology:
“La investigación demuestra otra vez que esto es un principio básico y de gran alcance en la psicología. Está implícito en la naturaleza humana e incluso hay indicios de que podría existir en los animales”
Concretamente, en su investigación Baumeister afirma que tanto las malas emociones como las malas reacciones de los padres o las críticas se formarían más rápido y resistirían más al paso del tiempo que  lo contrario. Es decir, que situaciones como perder dinero o recibir críticas tendrían un mayor impacto cerebral que ganar dinero, hacer amigos o recibir halagos.
Llegaron a tal resultado tras llevar a cabo un experimento donde los participantes ganaban o perdían la misma cantidad de dinero, pero expresaban mucho más su angustia al perderlo que la alegría al ganarlo, curiosamente.
Además, por otra parte, también se detectó que los acontecimientos negativos desaparecen más lentamente que los buenos. Para demostrarlo se entrevistó a niños y adultos de hasta 50 años acerca de recuerdos de la infancia, encontrando un predominio de recuerdos desagradables incluso entre aquellas personas que calificaron su infancia como agradable y feliz.
Recordar más las malas experiencias, una adaptación evolutiva

Continuando con el mismo trabajo de Baumeister, también se llega a afirmar que esta particularidad de la psique humana para recordar más y mejor las peores situaciones tendría una base evolutiva:
“Los que están más en sintonía con las cosas malas tendrán más probabilidades de sobrevivir a las amenazas y, en consecuencia, aumentar la probabilidad de perpetuar sus genes. La supervivencia requiere la atención urgente de los malos resultados, pero es menor urgente en relación a los buenos resultados”
¡Ah! Y por si esto fuera poco, el profesor Nass también colabora afirmando que la gente que dice cosas negativas son percibidas como más inteligentes que los positivos, por lo que se suele dar más importancia a las revisiones críticas. Sin embargo, personalmente, yo creo que se percibe a los individuos negativos como más inseguros en lugar de más inteligentes. Aunque claro, esto ya es una opinión personal.
Por otro lado, el mismo Nass comenta que la mayoría de las personas solo puede procesar una crítica a la vez. Es decir, podemos estar dispuestos a ser criticados, pero no procesamos bien varias críticas simultáneas porque nos concentramos en solucionarlas una por una. Y también hace referencia a la técnica de gestión llamada “sandwich de la crítica“, la cual afirma que lo mejor es dar alabanzas, posteriormente entrar con críticas, y finalizar con más alabanzas. Como nuestro cerebro da mucha más importancia a esta crítica, este “sandwich” no hace ningún tipo de efecto. Para Nass, lo mejor es empezar directamente con las críticas, y posteriormente pasar a los elogios, sin más.
Finalmente, también está el hecho de que los padres tienden a alabar excesivamente a sus hijos en la juventud y por cosas que llegan a ser ilógicas. Pensamos que esto es un favor para subir su autoestima, pero realmente estamos negándoles la capacidad de recuperarse tras recibir una crítica negativa, pues se les acostumbra a los buenos comentarios y no a ambos tipos de críticas (buenas, y también malas).
Criticar no es malo, todo lo contrario, de hecho las críticas sirven para mejorar. Aunque, según las investigaciones, necesitamos 5 eventos positivos para contrarresar uno negativo. Pero bueno, todo sea por mejorar y aprender de los errores, ¿no creéis?
A.M.J.


lunes, 15 de agosto de 2016

Una hormona del embarazo para combatir la timidez.


¿Te sientes incómodo, asustado, nervioso, inseguro, incluso tiemblas o te quedas sin habla cuando estás en presencia de otras personas? Entonces es posible que seas una persona tímida. ¿Cuántas veces has soñado con un remedio que te empuje a mejorar tus habilidades sociales? Seguramente muchas. Ya puedes despertar.
Investigadores de la Universidad Concordia (Montreal, Canadá), liderados por Mark Ellenbogen, acaban de constatar en un estudio que la oxitocina, una hormona que se produce en grandes cantidades durante el embarazo, aplicada mediante el uso de un spray nasal, cambia la personalidad.
Concretamente, el doctor Ellebogen dice que: "nuestro estudio es el primero en constatar que la hormona hace a las personas más abiertas, sociables y mejora la autopercepción cuando se está en compañía de más gente".
La oxitocina, también conocida como 'hormona del amor' o 'del apego', es un neuropéptido que actúa como neurotransmisor. Además de estar relacionada con los patrones sexuales, en las mujeres se libera en grandes cantidades durante el parto, así como en respuesta a la estimulación del pezón por la succión del bebé.
"En las últimas dos décadas, la hormona ha ido ganando reconocimiento por sus efectos sobre el comportamiento social de los animales. Desde que se informó de que la administración de neuropéptidos incrementa sus niveles en el líquido cefalorraquídeo, se ha producido un aumento del interés científico por las manipulaciones experimentales de la oxitocina en humanos.
La literatura previa ha constatado que la hormona facilita las interacciones positivas, mejora la cooperación, el altruismo y la confianza en uno mismo en una variedad de contextos experimentales", reconocen los autores en el último 'Psychophamarcology'.
De la misma opinión se muestra José Luis Carrasco, jefe de la Unidad de Trastorno Límite de la Personalidad, del Hospital Universitario Clínico San Carlos de Madrid. "La sospecha de que la hormona juega un papel fundamentalmente en la neurobiología del apego es algo que se ha constatado ya en animales. La falta de apego es una característica propia del autismo, de ahí que se hayan llevado a cabo trabajos para comprobar los efectos hormonales y se hayan constatado con imágenes cerebrales sus efectos positivos".
La teoría
Pese a todo, los científicos desconocen el mecanismo por el cual el neuropéptido facilita la conducta prosocial, aunque una hipótesis compartida es la que apunta a que "altera la forma en la que las señales sociales en el entorno externo son procesadas, codificadas e interpretadas", insisten.
Los científicos llevaron a cabo una investigación con 100 hombres y mujeres sanos de entre 18 y 35 años, que no tenían antecedentes de enfermedad psiquiátrica, ni patologías físicas ni tomaban medicación. Tampoco podían tener historial de consumo de drogas, tabaquismo o embarazos. Finalmente, los participantes fueron asignados a recibir bien 24 (UI) unidades del spray de oxitocina (que ellos mismos se administraron) bien un placebo. A los 50 minutos, se sometieron a una serie de cuestionarios capaces de evaluar los estados de ánimo (extroversión, apertura a nuevas experiencias, amabilidad, diligencia, entre otras) y conversaciones con otros participantes.
Comprobaron, además, dicho estado de ánimo 10 minutos antes de la administración del fármaco o del placebo y en varias ocasiones (65, 80 y 90 minutos) después de su ingesta.
Los resultados
Los datos revelan que los "participantes que se autoadministraron la oxitocina intranasal tuvieron niveles más elevados de extroversión y de apertura a nuevas experiencias que los que recibieron un placebo. En concreto, la hormona amplifica rasgos de personalidad como la calidad, la confianza, el altruismo y la apertura. La oxitocina facilita el comportamiento social, cambiando la forma en la que uno se percibe a sí mismo.
"Si te percibes cómo más extrovertido y confiado, probablemente eres más propenso a actuar de esta manera en las situaciones sociales" determina el director de la investigación.
Un aspecto positivo del tratamiento es que "no se produjeron efectos secundarios, salvo un poco de irritación nasal en un pequeño porcentaje de personas. Sin embargo, aún no sabemos si hay efectos negativos asociados a su uso crónico", aclara.
Pese a todo, este experto cree que "los resultados proporcionan una pista importante sobre la neurobiología del comportamiento social", agrega. "Se trata de un estudio interesante, que aporta datos importantes. Aunque se debe seguir trabajando en este campo para establecer qué dosis es necesaria, cuánto tiempo y que efectos secundarios tiene", recuerda el psiquiatra madrileño.
El doctor Ellenbogen y su equipo están ahora "interesados en el estudio de la hormona en los trastornos psiquiátricos que se caracterizan por problemas de comportamiento social, como la depresión o la fobia social. Aunque es poco probable que llegue a convertirse en un tratamiento único, puede servir como terapia complementaria a los fármacos y a la psicoterapia. Esto es hablar de futuro, porque se necesita mucha más investigación antes de que podamos avanzar en este campo", concluye.
A.M.J.

Psyco Spirity

lunes, 1 de agosto de 2016

Síndrome post-vacacional







Atrás quedan los días de planear el viaje que vamos a realizar y también los días que hemos pasado en aquel lugar tan maravilloso. Toca volver de nuevo a la ciudad y a la cruel rutina de todos los días.
Es una vuelta dura, dejar atrás la desconexión no siempre es fácil, por eso se produce este síndrome o depresión post-vacacional.
Generalmente se suele dar en septiembre pero como cada persona tiene sus vacaciones en distinto mes, no es raro encontrarlo en julio o agosto.
Aproximadamente un 45% de los trabajadores en España sufren malestar físico y emocional al incorporarse al trabajo lo que conlleva a una disminución de su rendimiento laboral y en su vida familiar.


Esto se produce por la brusca transición entre las vacaciones y la vuelta al trabajo, sin el proceso de adaptación previo.


Síntomas físicos: Suelen ser cansancio, fatiga, falta de apetito, sueño, dificultad de concentración e incluso dolores estomacales.
Síntomas Psicológicos: Encontramos falta de interés, irritación, nerviosismo e incluso tristeza.


Cuando volvemos de las ansiadas vacaciones todos sentimos algún que otro síntoma, pero para diferenciarlo del período normal de adaptación, nos fijamos en la duración de estos síntomas y del momento en el que se manifiestan. Lo mas habitual es que se produzca en la primera semana a la incorporación al trabajo y suele ser pasajero. Si dura mas de 15 días habría que hablar de otra cosa, según afirma la psicóloga Ana San Bruno.


Lo mejor para evitar esto es con su prevención:
1- Saber que necesitamos un periodo de adaptación antes de estar al 100%, marcarnos retos fáciles y saber que es normal que cueste.
2-Retomar el contacto con amigos y familiares:  Volver a las mismas cosas que hacíamos antes de irnos de vacaciones.
3-practicar deporte para liberar endorfinas y sentirnos mejor.


La prevención es super importante, pero.. ¿ Qué hacer cuando no has podido prevenirlo y te encuentras en esta situación?


1-Programa la vuelta con tiempo: no vuelvas el día anterior a tu vuelta al trabajo, tomate un par de días para coger de nuevo la rutina.


2-aborda tus actividades laborales paulatinamente: no quieras estas de golpe al 100% pues no serás capaz y aparecerá frustración. recuerda que necesitas un proceso de adaptación para poder dar lo mejor de ti. comienza por las mas placenteras o sencillas y ve complicándolas poco a poco.


3-respeta las horas de sueño: Es muy importante que vuelvas a coger tus horas habituales. Sabemos que en vacaciones los horarios son muy irregulares pero tras tu vuelta hay que volver a ponerlos en orden.


4-Modera el consumo de alcohol y cafeína: El alcohol lo único que puede conseguir es agravar los síntomas de apatía ya que es un depresor del sistema nervioso central, y la cafeína agudiza los síntomas de estrés


5-Haz deporte: como hemos dicho anteriormente, debemos liberar endorfinas que hacen que nos sintamos mejor y nos liberemos del estrés que supone la vuelta a la rutina.


6-Organiza tu tiempo y diviértete: vuelve a hacer las cosas que te gustan y también dedícate tiempo para ti.


7-Fijate en lo positivo y ten paciencia. a lo largo del día también nos suceden cosas buenas a las que debemos darles importancia tanta o mas que a las malas. agradecer a las personas los pequeños detalles nos hará sentir bien. Recordar que el síndrome es pasajero y que durará hasta que te acostumbres de nuevo a tu rutina. Si dura mas de 15 días consulta a un especialista.


https://www.youtube.com/watch?v=C-p5qtmYBpM


M.M.F
Psycospirity